Según la Defensoría del Pueblo, en 2025 ese departamento fue el que tuvo más personas afectadas por esa forma de violencia. Es un drama silencioso que rompe el tejido social y paraliza la vida cotidiana y económica de la población civil.
Las cifras de la Defensoría del Pueblo confirman la magnitud de esa violencia. En 2025, Chocó fue el departamento con más víctimas de confinamiento: 23.645 personas, un golpe que alcanzó a 6.583 familias. Solo en los dos primeros meses del año la entidad registró 1.960 personas confinadas en ese territorio, cerca del 8,3 % de los casos de todo el año pasado.
Cuando se le mencionan esas cifras, Rodrigo —quien es representante legal de la Asociación Colectivo Cimarronaje Chocó— habla con una naturalidad pasmosa. “En el departamento de Chocó, diría que el 70 % de las comunidades vivimos confinadas la mayor parte del tiempo. Cuando hay paros armados, ahí permanecemos también confinados
El más reciente paro armado lo impuso el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el municipio de Bajo Baudó el pasado 18 de marzo. Duró seis días y dejó a más de 6.000 personas sin poder moverse.
Las causas del confinamiento
Para la población de Chocó el confinamiento se convierte, en muchos casos, en una decisión consciente; un acto de resistencia marcado por el miedo de quienes saben que volverse invisibles ante un fusil es, a veces, lo único que les queda para sobrevivir.
“Los confinamientos no solamente son por las amenazas de estos anuncios de paro armado del ELN, sino también por miedo de quedar en la disputa territorial. En el caso de Chocó, el Clan del Golfo está penetrando cada vez más. Todos sabemos que la región del Bajo Atrato y del Atrato está en manos del Clan del Golfo, pero igual Quibdó, igual Istmina, igual las cabeceras municipales, por ejemplo, de Pie de Pató, de Puerto Meluk en el Medio Baudó, del Pizarro y en el San Juan”, dice el padre Parra
























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