Esta situación del cierre de la vía al departamento de Antioquia, pareciera estar reflejada en la canción de Franky Ruiz, » la misma historia triste y sin final, el mismo cuento de nunca parar»
Nuevamente fue taponado el carreteable por los indifgenas que siguen reclamando el pago de los salarios de los operadores del servicio docente de sus comunidades, una deuda de más de 27 mil millones, que el gobierno departamental busca los medios para cancelar estos recursos, pero el desahorro logrado por la administracion departamental, no se pueda utilizar para pagar deudas.


Mientras se le busca la conva al palo en el Ministerio de Hacienda con la colaboración del Ministerio de Educación, los indigenas nuevamente regresaron a las vías de hecho causando traumatismos a un departamento que ya no aguanta más de sus bloqueos y abusos.
Pero es que en este tema toca ser claros por parte de la administración departamental, quien tiene la obligación de reunir a los operadores y explicar de manera puntual que es lo que ocurre con este tema.
LOS ABUSOS Y EL SILENCIO DE LAS AUTORIDADES
Mientras la administración departamental busca desesperadamente conseguir el pago de los recursos que se adeudan, los indigenas de dos tramos de la vía a Medellín hacen de las suyas.
Denuncias de ciudadanos que se encuentran en los bloqueos dan cuenta de que los indigenas que actuan bajo el revestimiento de la guardia indigena, al parecer, piden dinero para dejar pasar a los vehículos, no dejan movilizar personas en condiciones precarias de salud y lo que es peor y que ha causado indignación es que nisiquiera se conduelen de las dificultades que padencen las madres que con sus hijos en brazos suplican por un acto humanitario para continuar su camino, en el lugar ya no se cuenta con alimentos para los menores.

NI LOS MUERTOS SE SALVAN.
Se conoció que en medio de la protesta de los indigenas, un cortejo funebre que tenia como destino la capital chocoana, tuvo que padecer los rigores de los abusos que en estos señores imponen, familiares del muerto que fueron afectados, aseguraron que el carro funebre que llevaba el cadaver de su ser querido, para poder pasar las barreras y continuar su camino, tuvo que abrir la cajuela sacar el feretro y destaparlo para que ellos pudieran comprobar que efectivamente se trataba de una persona fallecida.

Este acto bochornoso, termino con el retiro de los familiares del lugar, a quienes no permitieron acompañar el cadaver y quienes tuvieron que dar marcha a tras para llegar a medellín, tomar un vuelo en una empresa aerea con los altos costos de los tiquetes, para poder asistir a los actos funebres de su familiar en la capital chocoana.
Mientras estos actos repetitivos de abuso continuan, las autoridades guardan silencio y los indigenas sostienen su peaje, simplemente porque ellos son los dueños de la vía.























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