La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz afirmó que más de 500 personas se vieron afectadas por la incursión de ese grupo delincuencial.
La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz denunció que, este miércoles, desde el medio día un grupo de integrantes del Clan del Golfo invadieron la comunidad indígena de Pichimá Quebrada en Litoral de San Juan, Chocó, generando el confinamiento inmediato de cerca de 540 integrantes de ese resguardo.

“Por la ocupación armada la comunidad cesó en sus actividades educativas, de limpieza y la mayoría se internó en sus viviendas (…) la comunidad Wounaan de Pichimá Quebrada no ha podido reunirse para tomar una decisión de desplazarse, si las AGC continúa ocupando sus espacios de vida” señaló la Comisión.
De acuerdo con la Comisión Intereclesial, es la segunda vez que ese grupo criminal ingresa a la comunidad indígena sin que se hayan tomado medidas para evitar esa situación y sin avanzar en un acuerdo humanitario.
“Hasta el momento no hay medidas eficaces por parte del Gobierno colombiano para evitar daños irreparables a esta comunidad a pesar de conocer la situación de gravedad y riesgo en la que se encuentra esta, y las demás comunidades de la región” sentenciaron.
Adicionalmente expresaron que acciones como la ocurrida demuestran que al contrario de lo que ha asegurado la Fuerza Pública, las comunidades no se encuentran completamente protegidas como se señala.
Cacarica Confrontaciones armadas confinan a la población Afrocolombiana en Cacarica -Chocó
En otro comunicado aseguran que el pasado 10 de junio desde las 9:30 a.m. hasta las 11:10 a.m. se produjeron las primeras confrontaciones armadas en operaciones conjuntas de Policía Nacional y FFMM contra las AGC.
Las acciones de la fuerza pública deben estar siempre apegadas a la Constitución y la ley, nuevamente el desconocimiento de 25 años de operaciones armadas institucionales con profundas huellas dolorosas se reeditan con este tipo de operaciones entre los caseríos de Quebrada Bonita y Santa Lucía, ubicados a 35 minutos de la Zona Humanitaria de Nueva Vida.
La operación con unidades militares por tierra y aire se realizó con ametrallamientos aéreos que afectaron a los civiles que en medio de las confrontaciones con las AGC se vieron obligadas a cesar sus actividades diarias de siembras de arroz y de maíz. Algunas familias quedaron en situación de confinamiento y otras se desplazaron a la Zona Humanitaria Nueva Vida
Un grupo de la organización CAVIDA con banderas blancas con monitoreo de nuestra Comisión de Justicia y Paz se movilizan para verificar la situación y las afecciones.
A las 12:15 p.m. se reactivaron las operaciones aéreas y por tierra, se escuchan combates en el mismo lugar. Una delegación de 45 personas entre ellas estudiantes con un mensaje de paz se han dirigido a la zona para parar esas operaciones armadas y se respete el Derecho Internacional Humanitario, se respete a la población civil.

Hacia la 1:10 p.m. se presentó otro sobrevuelo de los tres helicópteros sobre el área entre Quebrada Bonita y Santa Lucía.
Hacia las 2:49 p.m. se produjo un sobrevuelo sobre la Zona Humanitaria de Nueva Vida.
A eso de las 2:50 p.m. aunque han cesado las operaciones de fuego entre fuerzas militares y las AGC continúan sobrevuelos de helicópteros.
El operativo contra un blanco legítimo arrojó un saldo extraoficial de al parecer 5 policías heridos, 3 o 4 integrantes de las AGC muertos.
La legitimidad quedó seriamente cuestionada por la intimidación, amenazas y atropellos contra dos civiles que fueron afectados en su integridad física y psicológica, tal como se conoció por testimonios recolectados en terreno por nuestra organización.
A los dos civiles que fueron atropellados les amenazaron de muerte, en medio de los maltratos físicos y verbales de los policiales.
Afirmaron los policiales al mando de un mayor que los iban a hacer pasar por positivos y los iban a envolver en plásticos.
Adicionalmente, tres familias se han desplazado internamente y más de cincuenta niños estuvieron afectados psicológicamente por los sobrevuelos de helicópteros.
La valoración de unas operaciones desproporcionadas están generando un alto impacto en los pobladores afrocolombianos.
Está nueva situación de crisis en el territorio colectivo de Cacarica refleja 25 años de zozobra que no cesan. Diversas generaciones continúan viviendo los efectos de la operación Génesis y operación Cacarica. La negativa del presidente Duque a dar respuesta a la red Somos Génesis de asumir un Acuerdo Humanitario Global que posibilitara ceses de fuego está mostrando sus consecuencias sobre poblaciones que llevan más de 30 años viviendo este tipo de situaciones. Son tres desplazamientos forzados internos más de 80 asesinatos, desapariciones forzadas y torturas de varios de los integrantes de las comunidades afrocolombianas de Cacarica todo en impunidad. Sumado a una devastación ambiental sin investigación penal eficaz alguna. Todo es impunidad.























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