En un evento cargado de esperanza por la presencia de los jóvenes y con un fuerte llamado a la transformación social, el presidente Gustavo Petro lideró este jueves en Quibdó el lanzamiento y la entrega de recursos del programa ‘Jóvenes en Paz’.
El acto reunió a cientos de jóvenes que habitan zonas afectadas por la violencia y la exclusión, quienes ahora cuentan con una alternativa para construir proyectos de vida legales y productivos, alejados de la criminalidad.
“Jóvenes en Paz en el Chocó tiene 8.678 jóvenes vinculados al programa en 28 municipios; de ellos, 1.857 en Quibdó. Es grande el número, podría ser mayor, sí, pero es un número importante de jóvenes”, reportó el jefe de Estado.
Durante su intervención, explicó que ‘Jóvenes en Paz’ no es un subsidio pasivo, sino una apuesta ambiciosa para que la juventud excluida tenga acceso a la educación y al trabajo digno. Enfatizó que el programa busca romper el ciclo de violencia en el que las bandas criminales reclutan a menores de edad ante la falta de presencia del Estado.
“Queremos que el joven, en lugar de llevar un fusil, lleve un libro o una herramienta de trabajo bajo el brazo”, explicó el presidente Petro, subrayando que la paz se construye con inversión en la gente.
Y agregó: “Mientras en Colombia haya personas que crean que su seguridad y su estabilidad dependen de matar a la juventud pobre y excluida, Colombia no encontrará la paz”.
El mandatario recalcó que invertir en la juventud es mucho más económico y humano que invertir en la guerra. Explicó que el componente económico que reciben los beneficiarios está condicionado a su permanencia en el sistema educativo y a la realización de trabajos comunitarios.
Para el presidente, el Estado debe competirle a la delincuencia ofreciendo condiciones de dignidad que permitan a los jóvenes soñar con un futuro diferente en sus propios territorios.
En el marco del evento, se realizó la entrega simbólica de las tarjetas que acreditan a los nuevos beneficiarios, un registro que marca el inicio de una ruta de acompañamiento integral por parte de diversos ministerios.
El mandatario destacó que el Chocó, por sus condiciones de vulnerabilidad, es el escenario prioritario para este despliegue, buscando que la biodiversidad y la cultura del departamento sean el motor de desarrollo para las nuevas generaciones que hoy se suman al cambio.
El discurso presidencial también abordó la importancia de que la educación impartida en este programa sea de alta calidad y pertinente para las necesidades del Pacífico.
En este sentido, instó a las instituciones educativas a adaptar sus currículos para que los jóvenes puedan liderar la transición hacia economías limpias y fortalecer el tejido social de sus comunidades.
“La paz es la democratización de la oportunidad”, afirmó, al asegurar que su gobierno no descansará hasta que el Estado sea el aliado principal de cada joven en el país.
Asimismo, hizo un llamado a las organizaciones sociales y a las familias chocoanas para que rodeen a estos jóvenes y vigilen el cumplimiento de los acuerdos. Recordó que el éxito de ‘Jóvenes en Paz’ depende de una alianza sólida entre el Gobierno y el territorio, donde la comunidad se convierta en la guardiana de estos nuevos caminos de vida.
El presidente partió de Quibdó reafirmando que este programa se expandirá por todo el litoral Pacífico y otras zonas críticas del país, con el objetivo de quitarle la base social a la violencia.
























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