Cuatro hombres entraron a su hotel para intimidarla y exigirle dinero. Además, ha recibido amenazas, al parecer del Eln, por mensajes y llamadas.
El 7 de abril, a través de su cuenta en X, Amelia Prado denunció que su familia ha recibido extorsiones en los últimos meses en Nuquí, Chocó, presuntamente por parte del Eln, y expresó: “tenemos miedo”.
La víctima relató que su familia está siendo extorsionada, en especial su mamá, quien vive en Nuquí y es propietaria de un hotel que ha sido blanco de estas amenazas desde hace seis meses aproximadamente. “Nos piden dinero, nos exigen 2 millones, 10 millones”, afirmó Prado a EL TIEMPO, quien dijo que hacia publica la noticia para que las autoridades le presten ayuda.
Asimismo, relató que la situación se ha agravado este año: lo que empezó con llamadas ahora incluye comunicados e incluso la llegada de cuatro hombres al hotel para intimidarla y exigirle dinero.
La víctima relató que el martes 7 de abril, en horas de la mañana, cuatro hombres ingresaron al hotel para pedirle dinero. “Los hombres le dijeron a mi mamá que debía entregar de inmediato 2 millones de pesos o atenerse a las consecuencias”.

Los hombres se retiraron del lugar debido a la presencia de más personas y a la negativa de la víctima. De inmediato, acudió a la Personería y a la Inspección de Policía para informar a las autoridades. La denuncia tuvo que interponerse a través de la Policía, que redireccionó el caso, ya que Nuquí no cuenta con un punto de atención de la Fiscalía.
De acuerdo con lo revelado por la víctima, días antes a tráves de WhatsApp, recibió un comunicado titulado “Citación obligatoria” del Eln, en el que la compañía Carlos Mecheche se dirige al gremio hotelero del bajo Baudó (Nuquí, Jurubidá, Tribugá, Panguí, Coquí, Jovi y El Valle, Chocó). En el mensaje se les pide estar atentos a convocatorias a reuniones y suspender actividades debido al conflicto armado y a los enfrentamientos con el ‘clan del Golfo’. El texto cierra con consignas alusivas a su causa.
La víctima aún no conoce más denuncias de otros hoteleros que estén siendo víctimas de extorsión por parte de este u otro grupo armado. «Pero estoy casi segura que la gente no habla por miedo. Se queda callado o la gente paga» aseguró Amalia Prado.
Denuncia que teme por la seguridad de su madre y, ante esta situación, hace un llamado al Gobierno nacional para que preste mayor atención y refuerce la presencia de las autoridades en el territorio.
























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