Un grupo de 100 mujeres del municipio de Bagadó participó en un proceso de formación que combinó huertas caseras, liderazgo y convivencia familiar, gracias a una alianza entre la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores y la Alcaldía.
La articulación entre el sector privado y las administraciones locales sigue mostrando resultados concretos en regiones históricamente afectadas por la pobreza y la violencia.
En Bagadó, Chocó, la capacitación agrícola se convirtió en una herramienta para que mujeres cabeza de hogar fortalecieran su seguridad alimentaria y encontraran nuevas alternativas de ingreso.
El proceso se desarrolló en el marco del programa Cultivemos la Paz en Familia, una iniciativa de Asocolflores que durante cinco meses reunió a 100 mujeres del municipio, entre ellas Luz Enely Pino Mosquera y Juana Castro. A través de una metodología integral, las participantes recibieron formación en huertas caseras, gestión emocional, resolución pacífica de conflictos y emprendimiento comunitario, ampliando así sus oportunidades de desarrollo personal y económico.
El contexto en el que se implementó el programa evidencia la urgencia de este tipo de intervenciones. Chocó, y en particular Bagadó, enfrentan rezagos históricos en materia social y económica que afectan de manera directa a las mujeres. De acuerdo con cifras del Dane, en 2023 el departamento registró la pobreza monetaria más alta del país, con 67,7 %, además de altos niveles de inseguridad alimentaria. (Lea en CONtexto ganadero: Asocolflores donó 300 mil tallos para engalanar la Feria de las Flores de Madrid, Cundinamarca)
Frente a este panorama, Cultivemos la Paz en Familia llevó aprendizajes que van más allá de la agricultura. Las mujeres comprendieron el valor de la solidaridad, el diálogo y el trabajo colectivo como pilares para mejorar la convivencia y fortalecer el tejido social en barrios y veredas, impactando de forma directa a sus familias y comunidades.
Desde Asocolflores, el programa es visto como una muestra del alcance que pueden tener las alianzas público-privadas en territorios vulnerables. Augusto Solano, presidente del gremio floricultor, subrayó que el impacto social del programa trasciende el sector floricultor.
“Cultivemos la Paz en Familia, una iniciativa creada por los floricultores para fortalecer el bienestar de los trabajadores del sector, demuestra hoy su capacidad de generar impacto más allá de los cultivos. Su implementación en Bagadó confirma cómo las alianzas público-privadas pueden generar transformaciones reales en territorios históricamente afectados por el conflicto y la pobreza, empoderando a las mujeres como agentes de cambio y fortaleciendo su autonomía económica”, declaró.
La alcaldesa de Bagadó, Marinela Palomeque Serna, coincidió en la relevancia del componente productivo y social del programa para el municipio.
“Cultivemos la Paz en Familia no solo entrega herramientas para la sana resolución de conflictos, sino que su componente de huertas caseras es fundamental para nuestra comunidad. Promueve la seguridad alimentaria, mejora la salud y fortalece el tejido social, al tiempo que genera beneficios económicos y fomenta un estilo de vida más sostenible. Ver cómo las mujeres aplican lo aprendido y lo comparten en sus hogares es una muestra del compromiso de nuestra Alcaldía y un ejemplo inspirador para toda la comunidad”, manifestó.
























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