En el tercer piso de la Secretaría de Salud de Quibdó, se abrirán las puertas de la primera Casa de Partería en el municipio. El espacio representa mucho más que cuatro paredes: es la culminación de un camino que ASOREDIPAR Quibdó ha recorrido durante 15 años para visibilizar y dignificar la partería tradicional en el Pacífico colombiano.
Fundada en 2010, ASOREDIPAR Chocó agrupa hoy a más de 1.500 miembros, en su mayoría mujeres afrodescendientes e indígenas. Se extiende por 30 municipios del Chocó y es reconocida como un faro en territorios apartados donde son ellas quienes pueden brindar la primera respuesta ante un parto. “Las parteras hemos sido invisibles para la sociedad, pero siempre hemos estado ahí, trayendo niños al mundo”, recuerda Shirley Maturana, coordinadora de ASOREDIPAR Quibdó.
La organización nació con un objetivo claro: reducir la morbimortalidad materna en el departamento con mayor incidencia de pobreza extrema en Colombia (44,9 % en 2024) y con la tasa de desempleo más alta del país (27,7 % en Quibdó). Allí, según cifras oficiales, el 11,6 % de los partos en 2024 fueron atendidos por parteras, lo que ubica a Chocó como el cuarto departamento del país con mayor participación de este oficio ancestral.
En 2023, casi 36.000 partos en Colombia fueron atendidos por parteras, según el DANE. Sin embargo, la mayoría de estas trabajadoras comunitarias ejercen sin salario, seguridad social ni condiciones dignas. En ese contexto, la apertura de la primera Casa de Partería de Quibdó, Chocó, se convierte en un hito: un camino hacia el reconocimiento de la partería como un trabajo de cuidado comunitario esencial.
La Casa de Partería de Quibdó se convierte así en un ejemplo de cómo una política pública nacional puede aterrizar en lo local y cobrar sentido en diálogo con los saberes propios del territorio. Aquí, la Secretaría de Salud municipal abre sus puertas para integrar la partería ancestral al sistema público, al tiempo que se preservan prácticas como la medicina tradicional y la Farmazotea.
El lanzamiento de la Casa de Partería es un hito, pero no la meta. Es el inicio de un proceso mayor que busca asegurar condiciones dignas para quienes sostienen la vida en territorios apartados. Las recomendaciones internacionales apuntan a reconocer el cuidado como trabajo, garantizar protección social, crear espacios seguros y, sobre todo, dar voz a quienes han estado al margen.
El reto ahora es que este espacio no se quede como un gesto simbólico, sino que se convierta en la base del Sistema de Cuidado para las parteras, que dignifique un oficio esencial y asegure que la partería ancestral siga recibiendo dignamente la vida en el Chocó.























Deja una respuesta