En operativos recientes realizados por la Armada, el Ejército y la Policía en la zona del Atrato, fueron incautados 25 entables utilizados por pequeños mineros del Chocó. La mayoría consistía en motobombas de succión y draguetas de baja capacidad, herramientas básicas con las que estas familias han subsistido durante generaciones. La medida ha generado preocupación en comunidades que dependen casi exclusivamente de esta actividad para sobrevivir.
Líderes mineros cuestionaron lo que consideran una política que afecta de manera desproporcionada a los pequeños trabajadores, quienes aseguran no recibir apoyo para formalizarse ni acceder a licencias o asistencia técnica. Afirman que, mientras sus equipos son destruidos, grandes empresas sí continúan operando en la región. De acuerdo con testimonios, los mineros denuncian que se les criminaliza y se les limita cualquier tipo de mecanización, lo que los empuja a métodos rudimentarios que no garantizan condiciones dignas.
Habitantes del territorio recalcaron que la falta de empleo público y privado en el Chocó convierte la pequeña minería en su única opción de sustento. “No somos ilegales ni criminales. Solo queremos trabajar y tener máquinas para mejorar nuestras vidas”, expresó uno de los afectados, quien pidió respeto por la tradición minera ancestral del departamento. Las comunidades esperan que el Gobierno nacional implemente soluciones que permitan trabajar sin ser perseguidos y con acceso a tecnología segura y regulada.























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