Una grave emergencia humanitaria se registra en el municipio de Nuquí, Chocó, donde cerca de 500 indígenas de la comunidad de Villa Nueva tuvieron que abandonar su territorio el domingo 1 de noviembre de 2026, debido al temor generado por los enfrentamientos y la disputa territorial entre el Clan del Golfo y el ELN.
Entre las personas desplazadas se encuentran niños, niñas, mujeres, adultos mayores y autoridades tradicionales.
De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, las familias permanecen temporalmente en el corregimiento de Jurubirá, donde reciben acogida por parte de la comunidad afrodescendiente, pero todavía no han podido completar su traslado hasta la cabecera municipal de Nuquí. La situación se agrava por las condiciones de inseguridad que se viven en esta zona del Pacífico chocoano.
La entidad también reveló que, antes de este desplazamiento, había advertido sobre el asesinato de dos personas y el presunto secuestro de otra en el sector de Villa Nueva. Asimismo, alertó que cerca de 300 indígenas de la comunidad de Puerto Indio estarían considerando abandonar sus territorios ante el riesgo que representa la presencia de grupos armados ilegales.
Frente a esta situación, la Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente a las autoridades nacionales, departamentales y municipales para garantizar alimentación, agua potable, atención médica, alojamiento temporal y transporte fluvial seguro para las familias afectadas. También pidió activar las rutas de atención a víctimas del desplazamiento forzado y adoptar medidas de protección con enfoque étnico y diferencial.
La emergencia vuelve a poner en evidencia la difícil situación humanitaria que enfrentan las comunidades indígenas y afrodescendientes del Chocó, cuyos riesgos ya habían sido advertidos mediante la Alerta Temprana 009 de 2024. Mientras tanto, las familias desplazadas esperan una respuesta efectiva del Estado que les permita proteger sus vidas y recuperar la tranquilidad en sus territorios.























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