Una operación logística que combina carretera, trocha, río y mar está transformando el acceso a alimentos en Nuquí, Bahía Solano y otras comunidades del Pacífico colombiano.
Una ruta de casi 700 kilómetros para llegar al Pacífico colombiano
El proyecto responde a las condiciones logísticas propias del Pacífico colombiano, donde el transporte multimodal es indispensable para movilizar bienes y servicios.
Para hacer posible la llegada de los productos, Alpina diseñó una operación que recorre cerca de 700 kilómetros a través de tres modalidades de transporte
La travesía comienza en Entrerríos (Antioquia) con un recorrido terrestre de aproximadamente 325 kilómetros hasta Quibdó. Posteriormente continúa por carretera y trocha durante unos 120 kilómetros hasta Puerto Meluk. Desde allí, la carga se transporta por vía fluvial durante cerca de 70 kilómetros hasta Pizarro, donde finalmente inicia un recorrido marítimo de aproximadamente 174 kilómetros por el océano Pacífico hasta llegar a Nuquí, Bahía Solano y otras poblaciones cercanas.
La expansión comenzó en Bahía Solano en abril de 2025 y posteriormente llegó a Nuquí en mayo de 2026, consolidando la presencia de Alpina en cerca del 97 % del territorio colombiano.
Según explicó Olga Bocanegra, gerente de Comunicaciones y Sostenibilidad de Alpina, la iniciativa representa mucho más que un reto logístico.
El proyecto nació del trabajo conjunto con las comunidades
Antes de poner en marcha la operación, Alpina y Surtizora realizaron un proceso de acercamiento con juntas de acción comunal y líderes locales para conocer las necesidades de los habitantes del Pacífico colombiano.
A partir de ese diálogo se diseñó una estrategia logística enfocada en preservar la calidad y frescura de los alimentos durante todo el recorrido, garantizando el cumplimiento de la cadena de frío hasta el destino final.
Productos llegan en óptimas condiciones
Gracias a esta operación, productos como Bon Yurt, Avena Alpina, leche, yogurt, Alpín y gelatina Boggy llegan en condiciones óptimas a las familias y especialmente a la niñez del Chocó.
La conservación de la cadena de frío durante todo el trayecto permite mantener los estándares de calidad de los alimentos pese a las largas distancias y a las condiciones geográficas de la región.























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