Un proceso impulsado desde las comunidades afrodescendientes del Chocó y Antioquia acaba de recibir un reconocimiento internacional que pone sobre la mesa el potencial ambiental y productivo de la región. La Asociación Forestal Comunitaria del Medio Atrato obtuvo la certificación de manejo forestal sostenible del Forest Stewardship Council, uno de los estándares más exigentes a nivel mundial en esta industria.
La certificación reconoce que el aprovechamiento de la madera se está haciendo bajo criterios responsables con el medio ambiente, garantizando la protección del bosque y generando beneficios para las comunidades que habitan el territorio.
ASOFODEMA está integrada por nueve consejos comunitarios y agrupa a más de 300 familias afrocolombianas que encontraron en el manejo organizado del bosque una alternativa económica distinta a las actividades tradicionales como la pesca y la agricultura. Su trabajo se desarrolla principalmente en zonas de Bojayá y Vigía del Fuerte, en un área cercana a las 20.000 hectáreas.
El proceso no fue sencillo. Desde 2018, la organización comenzó a estructurar un modelo de aprovechamiento forestal que cumpliera con estándares técnicos. Con el apoyo de entidades como la Oficina Nacional de Bosques de Francia y el Banco Interamericano de Desarrollo, se fortalecieron capacidades en temas como seguridad laboral, manejo de residuos, recuperación de especies y comercialización.
El resultado de ese trabajo se concretó en diciembre de 2025, cuando tras varias evaluaciones técnicas, la certificación fue otorgada. Este logro abre nuevas oportunidades en mercados que solo compran productos provenientes de procesos sostenibles, lo que podría mejorar las condiciones económicas de las familias vinculadas.
Sin embargo, el contexto sigue siendo complejo. Factores como la presencia de actores armados, la falta de tecnificación en muchas zonas y la intervención de intermediarios continúan afectando la comercialización directa de los productos forestales, limitando las ganancias para quienes trabajan la madera en el territorio.
A pesar de estas dificultades, la experiencia de ASOFODEMA demuestra que es posible construir modelos productivos que cuiden el bosque y generen ingresos. Ahora, el reto será mantener ese estándar y lograr que más comunidades se sumen a este tipo de iniciativas en el país.























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