Habitantes del Chocó presentaron cinco exigencias por los apagones y las tarifas. DISPAC aseguró que el servicio está estable en 16 municipios.
La comunidad pide continuidad en el servicio, tarifas diferenciales, una auditoría independiente y nuevas inversiones, a DISPAC aseguró que el suministro se estabilizó en 16 de los 17 municipios que atiende.
Los apagones recurrentes, las interrupciones anunciadas como trabajos de mantenimiento y las facturas que siguen llegando sin una reducción proporcional al tiempo sin servicio agotaron la paciencia de habitantes del Chocó.
Luego de varias jornadas de protesta en Quibdó, el comité promotor del paro presentó un pliego con cinco líneas de acción para exigir cambios en la prestación del servicio de energía. La Gobernación reconoció que el departamento atraviesa una crisis energética, mientras DISPAC afirmó que el suministro ya se encuentra estabilizado en la mayoría de los municipios bajo su operación.
La discusión, sin embargo, está lejos de cerrarse. La comunidad no solo reclama respuestas por las fallas recientes, sino que pide revisar las tarifas, el modelo de administración de la empresa y las inversiones aplazadas en una infraestructura que, de acuerdo con autoridades departamentales, presenta un deterioro considerable.
Los cortes que agotaron la paciencia de la comunidad
Voceros de la movilización aseguraron a PUBLIMETRO que las suspensiones han afectado la vida cotidiana de familias, comerciantes, instituciones educativas, centros de salud y empresas que necesitan electricidad para desarrollar sus actividades.
Uno de los puntos que más inconformidad genera es que, según los usuarios, las facturas no reflejarían las horas o los días durante los cuales permanecieron sin energía.
La comunidad también cuestiona las denominadas “mejoras programadas” publicadas por la empresa. Algunos manifestantes sostienen que detrás de esas suspensiones podría existir un racionamiento deliberado para disminuir la energía adquirida por DISPAC.
La empresa, por su parte, atribuyó las interrupciones masivas a fallas en el Sistema de Transmisión Regional, condiciones climáticas y afectaciones sobre las redes.
La comunidad incluyó este asunto dentro de su solicitud de transparencia y pidió que una auditoría determine las causas reales de las suspensiones, el cumplimiento de los mantenimientos y la forma en que se calculan los cobros.
Estas son las cinco exigencias presentadas en Chocó
El comité promotor organizó sus solicitudes alrededor de cinco líneas estratégicas.
La primera es garantizar un servicio de energía “digno y continuo” en todo el departamento. La comunidad pide eliminar los cortes recurrentes, modernizar las redes y buscar soluciones para los municipios y zonas que todavía no están conectados de manera estable al sistema nacional.
La segunda exigencia se concentra en las tarifas. Los líderes solicitan un régimen diferencial para Chocó, la revisión de los cobros por promedio y medidas que protejan a los usuarios mientras se normaliza la prestación.
El tercer punto busca mayor transparencia. Los manifestantes piden una auditoría integral, sanciones en los casos en que se comprueben incumplimientos y mecanismos permanentes de vigilancia con participación de la ciudadanía.
La cuarta línea plantea revisar el modelo de operación de DISPAC, la tercerización de actividades y las condiciones laborales de quienes trabajan en la prestación del servicio. Los voceros también reclaman una dirección con mayor conocimiento de las condiciones sociales y geográficas del departamento.
Finalmente, la comunidad solicita inversiones para la seguridad energética del Chocó. Esto incluye repotenciar las líneas existentes, modernizar subestaciones, ejecutar obras pendientes e impulsar proyectos de energías limpias.
DISPAC asegura que el servicio funciona con normalidad en 16 municipios
En un comunicado de prensa fechado el 1 de agosto, DISPAC reconoció que las interrupciones ocasionaron dificultades para miles de familias, establecimientos comerciales, instituciones educativas, centros de salud y empresas.
La compañía sostuvo que el servicio se encuentra estabilizado en 16 de los 17 municipios del Chocó que atiende. Sipí continuaba con una contingencia particular debido a condiciones de seguridad y orden público que, según la empresa, impedían el ingreso de personal técnico.
DISPAC informó que los días 10, 11, 17 y 18 de julio se presentaron eventos en el Sistema de Transmisión Regional. Estas fallas habrían afectado las líneas que alimentan las subestaciones Huapango, en Quibdó, y La Virginia–Cértegui.
La empresa afirmó que desde el último evento de gran magnitud, registrado el 18 de julio, el sistema se ha mantenido estable y sin nuevas fallas masivas.
Entre las medidas implementadas mencionó el despliegue de cuadrillas, inspecciones permanentes, mantenimiento preventivo y correctivo, poda de vegetación y monitoreo con drones en zonas de difícil acceso.
DISPAC también aseguró que las lluvias constantes han provocado afectaciones puntuales por la caída de árboles, ramas y otros elementos sobre las redes eléctricas.
Empresa rechazó hechos ocurridos durante la protesta
La compañía informó que las manifestaciones comenzaron el 22 de julio y que posteriormente algunas personas ocuparon sus instalaciones en Quibdó.
Según la versión de DISPAC, la atención al público fue interrumpida después de acciones agresivas contra trabajadores y directivos, quienes habrían sido obligados a abandonar las oficinas. La empresa manifestó que respeta la protesta pacífica, pero rechazó cualquier actuación que ponga en riesgo a sus empleados o la prestación del servicio.
Esta corresponde a la versión entregada por la compañía. Las autoridades deberán establecer las circunstancias en las que se desarrolló la ocupación y si se presentaron conductas que ameriten investigaciones.
Los antecedentes de las fallas en Chocó
Las quejas por la continuidad del servicio no surgieron únicamente con las interrupciones de julio.
La Procuraduría ya había solicitado a DISPAC un informe técnico sobre las causas estructurales, operativas y administrativas de los cortes registrados durante varios meses. El organismo pidió información sobre el estado de la infraestructura, los planes de mantenimiento y las medidas implementadas para garantizar la continuidad del suministro.
Un informe anterior de Superservicios también documentó inconformidades relacionadas con la atención a los usuarios, la facturación y la medición del consumo. Ese documento corresponde a evaluaciones realizadas entre 2020 y 2022, por lo que sus cifras no deben asumirse como una descripción de la situación actual sin una actualización oficial.
DISPAC informó que, como resultado de reuniones con autoridades nacionales, departamentales y municipales, se acordó mantener el plan de contingencia, instalar mesas técnicas para revisar reclamaciones y convocar un encuentro de alto nivel con el Gobierno nacional.
Para los habitantes, la estabilización anunciada no resuelve por sí sola el problema. La comunidad espera que la mesa de energía no se limite a atender la emergencia, sino que defina inversiones, plazos y responsabilidades para evitar que los apagones vuelvan a convertirse en parte de la vida diaria en Chocó.























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