El 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó) sacudió el occidente de Colombia. El sismo afectó gravemente la infraestructura eléctrica de varias regiones y dejó sin servicio a miles de usuarios, con un impacto inicial de alrededor del 18 % de la demanda nacional según el operador del Sistema Interconectado Nacional (XM).
Dispac activó un plan de contingencia orientado a la recuperación prioritaria, enfocado en la seguridad de las comunidades y de sus equipos técnicos.
Las intervenciones se concentraron principalmente en el casco urbano de Quibdó. Uno de los puntos prioritarios fue la Subestación Huapango, que atiende aproximadamente el 67 % de la demanda eléctrica del Chocó (cerca de 75.000 usuarios). Allí se destinaron cuatro postes de alta tensión para recuperar tres estructuras derrumbadas y avanzar en la recuperación del anillo de 115 kV.
Además, Enel dispuso una planta eléctrica de 250 kVA en el Hospital Ismael Roldán de Quibdó para fortalecer el respaldo energético del centro asistencial. La compañía asumió los costos de mantenimiento y, en coordinación con el Grupo Energía Bogotá (GEB), gestionó la logística especializada para trasladar el equipo desde Bogotá hasta Quibdó.
Después, el Gobierno nacional complementó estos esfuerzos con medidas de apoyo financiero. En septiembre de 2026 se anunció la capitalización de Dispac por 20.200 millones de pesos, destinada a fortalecer la capacidad financiera de la empresa y garantizar la continuidad del servicio tras las afectaciones del sismo. Esta acción se enmarcó en un paquete más amplio de recursos para el sector eléctrico.























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