Más de cien indígenas de la etnia Emberá katío, que habían llegado a Medellín provenientes del Chocó y dijeron ser desplazados por el conflicto armado, decidieron retornar a su tierra después de permanecer dos días en la ciudad.
Estas personas arribaron el pasado lunes, 24 de agosto, y se asentaron en las afueras de la Casa de Justicia de El Bosque, frente al Parque de los Deseos, en el sector de Carabobo Norte, a la espera de ayuda por parte de las autoridades locales.
Según explicaron, el éxodo de las 36 familias, con 103 integrantes, desde el corregimiento Tutunendo, en cercanías de Quibdó, se efectuó luego de que grupos armados ilegales asesinaran a Luis Ángel Arce, uno de sus líderes. Este tenía amenazas previas y hace dos meses atentaron de manera mortal contra su vida y en presencia de la comunidad.
Además, posteriormente habrían continuado las presiones para la gente del caserío y el fin de semana pasado hirieron a otro de sus integrantes, lo que los motivó a emprender el viaje hacia la capital antioqueña con el fin de garantizar su seguridad, pues ya habían solicitado infructuosamente la atención de las autoridades chocoanas, de acuerdo con declaraciones que dieron sus dirigentes.
En su momento, el secretario de Paz y Derechos Humanos del Distrito, Carlos Arcila, había anunciado que activarían la ruta institucional para brindarles a los indígenas la acogida de emergencia, como manda la ley, y tras haber cumplido con ello, las autoridades tradicionales de los Embera katío notificaron que harían el retorno voluntario, bajo la promesa de que les darían garantías de atención en su jurisdicción de origen.
Esta decisión fue tomada tras una reunión en la que participaron el Distrito, por medio de la Gerencia de Etnias, Buen Comienzo y las secretarías de Paz y Derechos Humanos, las secretarías de Salud e Inclusión Social. Pero además, entidades como la Personería, Defensoría del Pueblo e ICBF.























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