El homicidio de uno de sus líderes y las constantes amenazas hicieron que llegaran a la Casa de Justicia los integrantes de 36 familias de la comunidad Emberá Katío. Llegaron desde Quibdó.
Las afueras de la Casa de Justicia de El Bosque, en el barrio Sevilla, de Medellín, amanecieron este martes con más de 100 indígenas que usaron sus afueras como albergue. Esto se originó porque los integrantes de la comunidad Emberá Katío, de Quibdó, se desplazaron por el accionar de la guerrilla del ELN.
Los 103 desplazados, de 36 familias, llegaron desde la comunidad El 90, corregimiento de Tutunendo, luego del asesinato de uno de sus líderes, identificado como Luis Ángel Arce, a quien venían amenazando y hace dos meses los integrantes de este grupo armado lo habrían asesinado en frente de los indígenas.
Diego Arce, gobernador de esta comunidad indígena, explicó que luego de este asesinato siguieron las presiones, incluso hiriendo este fin de semana a otro de sus integrantes, situación que rebosó su paciencia y que llevó a que hicieran su desplazamiento hacia Medellín para buscar un albergue y garantizar su seguridad.
“Nosotros en la comunidad tenemos un riesgo. Nos asesinaron a nuestro líder, después de un tiempo de amenazas, y ahora tuvimos otro compañero que resultó herido”, explicó Arce, señalando que el herido tuvo que ser atendido en Medellín, luego del desplazamiento.
Así mismo, el gobernador indígena criticó el accionar de las autoridades del departamento de Chocó, ya que aseguró que interpusieron las denuncias correspondientes, pero estas no fueron escuchadas.
Carlos Arcila, secretario de Derechos Humanos de Medellín, llegó hasta la zona y anunció que se inició todo un proceso integral con estas comunidades, comenzando por un censo y luego por la recepción de las denuncias para establecer la hoja de ruta para solucionar los inconvenientes que presentan.
“Estamos dando todo el acompañamiento a estas comunidades y vamos a caracterizarlos a cada uno de ellos para brindarles todas las ayudas humanitarias que requieran”, señaló el funcionario, quien determinó que estos indígenas fueran trasladados a la sede de la Casa de Etinas de la Alcaldía de Medellín, en el barrio Prado.
Allí se hará toda la evaluación de la situación de estos indígenas y, con base en la información que se suministre, se establecerá si los trasladan a albergues o si se busca apoyar una integración con autoridades para que se analice el tema de seguridad y se dé una hoja de ruta para un posible retorno a su territorio.























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