El Estado colombiano realizó este sábado 11 de julio un acto oficial de perdón en Bellavista Viejo, Bojayá (Chocó), donde reconoció públicamente su responsabilidad por la omisión frente a la masacre del 2 de mayo de 2002, una de las tragedias más dolorosas del conflicto armado en Colombia.
La ceremonia fue encabezada por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, junto a altos mandos militares, autoridades nacionales, departamentales y representantes de las víctimas. Durante el encuentro, cientos de sobrevivientes recordaron a sus seres queridos mediante cantos, oraciones y rituales ancestrales que mantienen viva la memoria de quienes perdieron la vida.

En el acto, el Estado reconoció no solo su responsabilidad por la falta de protección durante la masacre —en la que murieron 79 personas, entre ellas 45 niños, tras la explosión de un cilindro bomba lanzado por las Farc—, sino también por las omisiones frente a desplazamientos forzados, violencia sexual y otras graves violaciones a los derechos humanos ocurridas en Bojayá y Vigía del Fuerte.
Aunque este reconocimiento representa un paso importante para las víctimas, el Comité de Víctimas de Bojayá dejó claro que las disculpas no cierran la deuda histórica con la comunidad. Insistieron en que el Gobierno debe garantizar la no repetición de estos hechos y avanzar con acciones concretas de reparación integral.
A 23 años de la tragedia, Bojayá continúa levantando su voz para exigir verdad, justicia, reparación y paz. La memoria de las víctimas sigue siendo un llamado permanente para que el horror de la guerra nunca vuelva a repetirse en Colombia.























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