Las comunidades de la cuenca del Cacarica denunciaron una crítica situación ambiental y de movilidad fluvial debido a la fuerte sedimentación y acumulación de residuos de madera que mantienen prácticamente incomunicados varios sectores del río La Raya y otros afluentes de la zona rural de Riosucio.
Habitantes aseguran que enormes cantidades de troncos, palizadas y desechos provenientes de presuntas actividades de tala indiscriminada están obstruyendo el cauce de los ríos, reduciendo considerablemente su profundidad y dificultando el paso de embarcaciones que representan el único medio de transporte para estas comunidades.
La situación afecta gravemente el traslado de alimentos, combustible, estudiantes y personas enfermas, mientras algunos sectores del río presentan niveles tan bajos que, según denuncian los pobladores, parecen completamente secos, generando preocupación por el aislamiento que enfrentan decenas de familias del Bajo Atrato chocoano.
Además de la crisis de movilidad, las comunidades alertan sobre el impacto ambiental que estaría deteriorando los ecosistemas y las fuentes hídricas de la región, poniendo en riesgo la biodiversidad y la sostenibilidad de los recursos naturales que sostienen la vida en estos territorios.
Las comunidades hicieron un llamado urgente a CODECHOCÓ, autoridades ambientales y entidades competentes para intervenir la zona, recuperar la navegabilidad de los afluentes y frenar las prácticas que estarían acelerando el deterioro ambiental en esta importante región del departamento.























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