Las operaciones militares se concentran en Pueblo Rico, Santa Cecilia y el corredor hacia Puente Guarato. La estrategia busca impedir que estructuras armadas consoliden campamentos o utilicen el departamento como corredor, tras una serie de ataques y enfrentamientos.
Las autoridades civiles y militares intensificaron las operaciones de seguridad en el occidente de Risaralda ante las alertas sobre una posible expansión del Ejército de Liberación Nacional, ELN, desde territorio chocoano.
El despliegue se concentra en Pueblo Rico, el corregimiento de Santa Cecilia y las zonas rurales cercanas al límite con Chocó. En estos sectores, integrantes del Batallón de Artillería de Campaña N.° 8 San Mateo adelantan patrullajes, reconocimientos, puestos de control y operaciones de vigilancia para impedir la instalación de campamentos y proteger el corredor vial entre ambos departamentos.
Israel Londoño, secretario de Gobierno de Risaralda, señaló que existe preocupación por el interés de estructuras del ELN en ampliar su influencia hacia el departamento. Aunque la intención de establecer una presencia permanente no equivale a que ya exista un control consolidado del territorio, las autoridades aseguran que mantendrán la ofensiva para cerrar posibles rutas de ingreso.
La alerta no es nueva. En 2025, la Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre el riesgo de una presencia campamentaria del ELN en el occidente risaraldense, especialmente en áreas cercanas a Chocó. Durante enero de 2026 también se emitieron advertencias por riesgo extremo en Pueblo Rico, Mistrató y otros municipios ubicados en corredores disputados por estructuras armadas.
Más de 100 militares desplegados
Como parte de la estrategia de contención, la Octava Brigada desplegó más de 100 soldados en el tramo comprendido entre el casco urbano de Pueblo Rico, Santa Cecilia y Puente Guarato.
Las tropas trabajan de manera coordinada con unidades ubicadas en Chocó y desarrollan controles sobre la vía Panamericana, rutas rurales y pasos considerados estratégicos. El propósito es garantizar la movilidad de pasajeros y transportadores, además de evitar que grupos armados utilicen la zona como corredor de abastecimiento o desplazamiento.
En febrero, el Ejército ya había reforzado la seguridad después de la activación de un artefacto explosivo improvisado en el eje Santa Cecilia-Puente Guarato. En esa oportunidad se presentaron daños materiales en un camión y una motocicleta, pero no hubo personas heridas.
Violencia también afecta la vía Panamericana
La situación de orden público ha tenido consecuencias sobre la movilidad entre Risaralda y Chocó. Durante julio se registraron enfrentamientos, vehículos incinerados, obstáculos colocados sobre la carretera y suspensiones temporales del tránsito.
Los cierres afectaron tanto el transporte de pasajeros como el traslado de mercancías, en una ruta fundamental para la conexión del Eje Cafetero con el Pacífico. Las autoridades también investigan denuncias de intimidaciones y extorsiones contra transportadores que circulan por este corredor.























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